Hoy conmemoramos el Día del Campesino y la Campesina, una fecha que recuerda un hito transformador en la historia de Chile: la promulgación, en 1967, de las leyes de Reforma Agraria y Sindicalización Campesina.
Recordamos este proceso como un hecho histórico fundamental que permitió que miles de familias campesinas e indígenas accedieran a la tierra para producir alimentos y vivir con dignidad.
Hoy, esos desafíos siguen vigentes. El derecho a la tierra y la defensa de las semillas campesinas y ancestrales son parte inseparable de ese legado. Las semillas son un patrimonio fundamental de los pueblos y de la vida. Son memoria, cultura, biodiversidad y soberanía alimentaria. Resguardarlas es proteger el derecho de las comunidades a sembrar, intercambiar y conservarlas para las generaciones presentes y futuras.
Seguimos promoviendo la agricultura familiar campesina e indígena, la agroecología y la defensa de la tierra y las semillas, porque son la base de la autonomía, la soberanía alimentaria y el kvme mogen.
🌱 Sin acceso a la tierra no hay justicia. Sin semillas libres no hay soberanía alimentaria.

